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A ContraLuz

La niña de Rajoy.

La niña de Rajoy.

Nada pretendo aportar yo a este bufo, grotesco asunto, pese al mucho juego que ofrece. Pero como otros sí que lo han hecho, aquí os dejo una dirección, por si os apetece curiosear:

De todas formas, San Google ofrece más de 50.000 enlaces al introducir en su buscador la referencia que da título a este artículo. Y en YouTube hay varios vídeos al respecto que han sido vistos por decenas de miles de visitantes. Blogs, webs, foros... Lo que queráis y más.

Voto útil.

Antes de ayer, la buena de Bel hablaba en un rincón de su bitácora de su voto inútil, y, caso de serlo, lo habrá de ser también el mío, pues posee idéntico color. No le falta razón a mi querida amiga, pero tira a hiperbólico sentenciar que un voto para ICV sea un voto inútil.

El extremo bipartidismo que se cierne sobre el sistema político de nuestra democracia parece obligarnos a concluir que un voto a terceros no es un voto útil. Pero, ¿qué es un voto útil? ¿Acaso no lo son todos? ¿Los hay que más y los hay que menos?

Recientemente, asistí a una charla política que ERC ofrecía a un reducido número de ciudadanos. La principal oradora esa noche era la Consellera de Benestar Social, Carme Capdevila, y buena parte de su discurso giró en torno a la irresponsabilidad ideológica del voto útil. No dejaba de ser irónico que, mientras la Honorable argumentaba, al pie de su micrófono un pequeño rótulo electoral rezase: Aturem el PP. Con todo y pese a la pobreza de empatía que de mí lograba, su discurso desarrollaba una hábil diferenciación semántica entre el concepto de voto útil y el de utilidad del voto. Según la Consellera -y en esto sí estoy totalmente de acuerdo con ella- hemos de vencer la tentación del voto útil y votar, conforme a nuestro convencimiento ideológico a aquel partido político con cuyo ideario congreguemos en mayor medida.

ZP y los suyos nos piden el voto para sí y contra el PP: "si tú no vas, ellos vuelven". Rajoy y sus secuaces hacen lo propio y basan su campaña, más que en propuestas de futuro, en críticas demagógicas del pasado reciente. Tampoco el resto de partidos están libres de culpa. En Catalunya, por ejemplo, donde el bipartidismo se juega de otra manera, votar izquierdas es también, y además, no votar PP. Y claro, votar PP es no votar al tripartito. No es nueva en este país la alianza de las izquierdas, ni trato de despreciarla -ojalá fuese siempre e fectiva-; pero echo de menos la utilidad del voto frente al voto útil.

Yo votaré ineludiblemente a Joan Herrera y los suyos. Y lo haré por todas y cada una de las razones que se exponen en sus propuestas de gobierno. Os invito a que las conozcáis; son todas de equidad progresista, de justicia natural que merece ser escrita y pasar a ser ley positiva. Daos una vuelta por las páginas de Joan Herrera y de ICV o, simplemente echad un vistazo a los folletos informativos. No votemos contra nada; votemos a favor de algo y hagamos previamente, como yo ahora hago, apología; y con la apología, proselitismo. Expliquemos abiertamente a cualquiera las razones y el sentido de nuestro voto. En esto reside buena parte de la utilidad del voto. Y si no, como mínimo podremos estar orgullosos y mostrarnos. ¿Os habéis dado cuenta de que los únicos artistas, de entre los del mundillo de la farándula, que se encuentran más cómodos amparándose en el derecho al voto secreto son los que intuimos que acabarán votando al PP? ¿Os habéis dado cuenta de que la única lista electoral, de entre las que nos llegan a casa por correo ordinario, que no se anuncia externamente en el sobre es la del PP?

Las ciudades invisibles.

Las ciudades invisibles.

 Variación de Meeting in Provence, de Manulao4.

un murete desde donde los viejos miran [...]

Al hombre que cabalga por tierras agrestes le acomete el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican según las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres encuentra siempre una tercera, donde las riñas de gallos degeneran en peleas sangrientas entre los apostadores. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar la juventud; el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos son ya recuerdos [...]

Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido [...]

Zora, ciudad que quien la ha visto una vez no puede olvidarla más. Pero no porque deje, como otras ciudades memorables una imagen fuera de lo común en los recuerdos. Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de las calles, y de las casas a lo largo de las calles, y de las puertas y las ventanas de las casas, aunque sin mostrar en ellas hermosuras o rarezas particulares. Su secreto es la forma en que la vista corre por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar o desplazar ninguna nota. El hombre que sabe de memoria cómo es Zora, en la noche, cuando no puede dormir imagina que camina por sus calles y recuerda el orden en que se suceden el reloj de cobre, el toldo a rayas del peluquero, la fuente de los nueve surtidores, la torre de vidrio del astrónomo, el puesto del vendedor de sandías, el café de la esquina, el atajo que va al puerto. Esta ciudad que no se borra de la mente es como un armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar.

Siempre que vuelvo sobre estas líneas, asumo que la ciudad es femenina, más allá del azar de su género gramatical. Italo Calvino bautizó sus ciudades con evocadores y sugestivos nombres -Olinda, Laudomia, Berenice...- e instiló en muchas de ellas la gracia del espíritu femenino. Ignoro el grado de consciencia que hubo en ello, sin embargo el camino se desanda fácilmente en determinados pasajes: el libro se escribió de la mujer a la ciudad, pero se lee de la ciudad a la mujer.

Cuarentón.

Cuarentón.

Hoy alguien citaba a Cesare Pavese:

A partir de los cuarenta, a cada uno se le pone la cara que merece. 

Me he mirado en el espejo:

¡¿?!

Quizás -he pensado- tras dos años, estoy demasiado acostumbrado a mi merecida cara y no acierto a interpretar valor o signo algunos. Se me ha ocurrido entonces buscar la primera fotografía que hubiese reflejado, hace un par de años y pico, mi recién estrenada cara merecida. Bien, pues ésta es.

¡¿?!

 

Para ganarle algo de tiempo al tiempo.

La última entrada escrita por mi querido amigo Jrd en su bitácora hacía referencia a la más insidiosa lacra de la modernidad: la falta de tiempo.

Otro buen amigo, Iván, me ha dado a conocer una serie de simples trucos con los que ir ahorrando unos minutillos. Después de todo, a cualquiera le gusta ganar tiempo para luego poder tranquilamente perderlo.

TRUCO 1 o cómo pelar patatas en un santiamén.

 

TRUCO 2 o cómo tranquilizar al bebé en tiempo récord.

En fin, son los sprintcuts. Tienen la estética propia de los programas que la tele emite a esas indefinidas horas en que los noctámbulos se despiden entre sí dándose las buenas noches, mientras que los primeros trabajadores se desean buenos días al salir a la calle. En cuanto a sus contenidos, acostumbran a tener un ámbito doméstico: abrir botellas sin abridor, desvestirse, enfriar latas de refresco, pelar huevos duros, atarse las zapatillas... Los hay que sorprenden, pero también los hay que ¡pse!

De todas formas, si decidís que los sprintcuts son una pérdida de tiempo y, por tanto, pervierten su propio sentido; o si no creéis que vuestra rutina sea tan atareada..., pues nada, total, Augusto ya sentenció sabiamente: Festina lente —en realidad, el emperador citaba el adagio griego equivalente: Speude brades—, lo cual viene a ser más o menos aquel vísteme despacio, que tengo prisa que todos hemos oído decir a nuestras madres y abuelas desde los tiempos de Napoleón —o de Carlos III o Fernando VII, que a todos se les atribuye la expresión—.

La vida debería ser al revés.

En un comentario a una de las últimas entradas de Sakk, me referí a la obra de Jardiel Poncela Cuatro corazones con freno y marcha atrás. En ella, la idea de desandar el camino de la vida —esto es, pasar de la vejez a la adultez y de ahí a la juventud, la adolescencia, la infancia...— se nos presenta como una experiencia poco deseable, pese al tono netamente humorístico que tiene la comedia.

Casualidad de las casualidades, acabo de recibir de mis buenos amigos Ramón y Mary un correo electrónico en el que me adjuntaban el siguiente texto de Quino. También es humorístico, claro; sin embargo, el tono es de todo en todo optimista.

Se debería empezar muriendo y, así, ese trauma está superado.

Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día.

Después, te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.

A continuación, en tu primer día de trabajo, te dan un reloj de oro.

Trabajas 40 años, hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.

Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y te preparas para empezar a estudiar.

Luego, empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.

Y los últimos 9 meses, te los pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service, etc.

Y al final, abandonas este Mundo en un orgasmo.

Un par de apuntes sobre el Antiguo Testamento.

Apunte primero, de Ángel González:

ESO LO EXPLICA TODO.
Ni Dios es capaz de hacer el Universo en una semana.
No descansó el séptimo día.
Al séptimo día se cansó.

 

Apunte segundo, del Diario de Adán y Eva de Mark Twain:

FRAGMENTOS DEL DIARIO DE ADÁN. 

Lunes.- Este animal nuevo, de larga cabellera, está resultando muy entremetido. Siempre merodea en torno mío y me sigue a donde yo voy. Esto me desagrada; no estoy acostumbrado a tener compañía. Debería quedarse con los demás animales. El día está nuboso y sopla viento del Este; creo que tendremos lluvia. ¿Tendremos? ¿Nosotros? ¿De dónde he sacado yo esto de nosotros? Ya caigo. Así es como habla el animal nuevo. [...]

Miércoles.- Me construí un cobijo para defenderme de la lluvia, pero no hubo modo de que lo disfrutase yo solo y en paz. Se metió el animal nuevo, y ante mis intentos de expulsarlo de allí, empezó a derramar agua por los agujeros que le sirven para mirar, y luego se los secó con el revés de sus garras, y dejó oír un ruido semejante al que hacen los demás animales cuando sufren. ¡Si no hablase! Porque siempre está hablando.

DIARIO DE EVA.

Domingo.- [...] Me produce la impresión de un animal más inclinado al descanso que a cualquier otra cosa. A mí me cansaría tanto descanso. Sólo el estarme sentada mirando al árbol me fatiga. ¿Para qué servirá? Nunca le veo hacer nada. [...] Al descubrir que sabía hablar, despertóse en mí un nuevo interés por él, porque me gusta la charla; yo no dejo de hablar en todo el día, hablo hasta en mis sueños, y resultó muy interesante; pero lo sería doblemente si tuviese otro a quien poder hablar; sería capaz de estarme dale que dale sin acabar nunca, si así me lo pedían.

Jueves.- Mi primera pena. Ayer esquivó mi encuentro, y pareció desear que no le dirigiese la palabra. Me resistí a creerlo, y pensé que se trataba de una equivocación; me encantaba estar con él, me encantaba oírle hablar. ¿Cómo, pues, podía ser que él se mostrase hosco conmigo, no habiéndole dado yo ningún motivo? Pero resultó al fin cierto. Me alejé, pues, y me senté solitaria en el lugar donde lo vi por vez primera la mañana en que fuimos hechos, cuando yo no sabía qué era él y lo miraba con indiferencia; ahora me resultó aquel un lugar tristísimo; hasta las cosas más pequeñas me hablaban de él, y yo tenía el corazón en llaga viva. Yo no comprendía con claridad el motivo, porque era un sentimiento nuevo; yo no lo había experimentado hasta entonces, era un completo misterio para mí, y no acertaba a explicármelo.
Pero al llegar la noche se me hizo insoportable la soledad, y me dirigí al refugio nuevo que él ha construído, con el propósito de preguntarle en qué le había ofendido y cómo podía corregir mi error, ganándome de nuevo su cariño; pero el me plantó fuera del refugio, en medio de la lluvia, y ésa fue mi primera pena.

Moraleja primera: el Mundo es imperfecto.

Moraleja segunda: Nadie es el otro. Y si hay diferencia de sexo de por medio, menos aún.

El vuelo de la gaviota.

El vuelo de la gaviota.

Fotografía tomada por Michbucana.

Este mediodía alguien me ha dado dos noticias; inevitablemente, una buena y otra mala. La buena era que apenas quedan tres días para que se acabe la precampaña electoral; la mala, que apenas quedan tres días para que comience la campaña electoral.

La imagen que acompaña estas palabras no es publicidad subliminal, huelga decirlo. Quería no olvidar esa hermosura tan mediterránea del vuelo azul de una gaviota. A poco, otros azules tras otras gaviotas vendrán a saturarme. Será entonces cuando piense que, en realidad, esta ave es carroñera. De momento, la mía dirige su vuelo hacia la izquierda.

Diz que...

En un exceso de cariño, la buena de Sakk me ha otorgado este premio "bloguero":

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Recuerdo que abrí el A Contraluz como banco de pruebas en que adiestrarme. Se trataba de luego ser capaz de tutorar una experiencia TIC con alumnos del instituto. Dicha experiencia fue llevada a cabo, pero esta página permaneció durante largo tiempo inerte. Luego, Bel me animó para comenzar a nutrirla. Lo cierto es que, a día de hoy, todavía no acierto a darle un sentido -si es que ha de tenerlo- a eso de ir asomándome de pronto en tarde a esta ventana. Tengo claro, sí, que sigo en el empeño por la misma razón por la que, por ejemplo, se decide ir al gimnasio, esto es, entreno. Mi colega en el Departamento, Josep Giralt, se encargaba hace apenas unos días de explicitarme tal razón que, pese a evidente, era a mi entendimiento sólo implícita. En fin, eso y también algo del espíritu al que la propia Sakk, impenitente hacedora de palabras, hacía referencia en uno de sus últimos artículos.

No soy ducho en esto de los premios cibernéticos, pero creo que he de otorgarlo a mi vez a siete bitácoras más. No sé hasta qué punto no sería inmiscuirme -sí, con razones; pero no, con autoridad- y, por tanto, no explicito enlaces; pero si Bel, Jrd, Estepa Grisa, Mahaya, García-Máiquez, Ángel o Paty lo quieren, es suyo, antes que mío, por derecho propio.
Gracias.

Paredes de amor.

¿Quién, alguna vez, no ha escrito en una pared o inscrito en un árbol un te amo? No hace falta más, sin duda; pero qué hermosa, esta pintada de que habla Eduardo Galeano en su Libro de los abrazos: "Cómo gasto paredes recordándote".

Perdón por haber presupuesto sin derecho: acaso la pintada no refiera el amor a una mujer o a un hombre, sino a la patria, pues se halla a la salida de Santiago de Cuba.

Y, ya puestos, qué decir de esta otra, panamorosa, en las alturas de Valparaíso: "Yo nos amo".

Pues eso.

Primavera no tarda.

Primavera no tarda.

 Rama de almendro en flor, de Vincent Van Gogh.

Camino de Can Boada, en una curva del recorrido, un último árbol, ya en flor, me dice lo que el paisaje fuese antes de mí y del asfalto de la curva.

No es la carretera el Duero, ni la curva un meandro. No es el árbol un olmo ni un ciruelo, sino un almendro. Y el recorrido no conduce, pese a algunas tardes azules, al alto Espino. Enseguida el horizonte se abre a La Mola, que no es el Moncayo, y a una primavera que no tarda, distinta a la que ilumina la epístola a Palacio.

Me gusta tener en las trincheras del pensamiento a la literatura; pero también, en la retaguardia.

Margarita.

Margarita.

Qué fresca tu sonrisa
margarita
con tu sol corazón
y tus blancas alitas
margarita
lanza al aire tu sí
lanza al aire tu no

qué perfume de brisa
margarita
con tu aliento limpio
y de rocío una gota
margarita
calla al aire tu sí
calla al aire tu no

margarita.

Charla literaria en el IES Torre del Palau.

Charla literaria en el IES Torre del Palau.

Siempre he albergado el convencimiento de que, si cada persona acertase a tener entre sus manos el libro adecuado, todos seríamos lectores. Pero como quiera que no existe el libro que, cual piedra filosofal de la cultura, convierta en lectores a cuantas personas llegue, la tarea de atinar qué libro ha de ser para qué individuo resulta harto complicada. Y es ésta una de las máximas preocupaciones que, como profesor de lengua y literatura, tengo.

Recuerdo que, a principio de curso, Josep Giralt -colega en el Departamento de Lenguas y novelista en cierne- propuso que la única lectura no prescriptiva de las del currículo de bachillerato fuese "Me refiero a los Játac", novela con que Carlos Peramo había ganado el  II Premio Bruguera de Novela.

La propuesta de Josep contaba además con un aliciente: la más que probable visita del autor a nuestro instituto para dar una charla a los alumnos. Y, efectivamente, el pasado miércoles de carnaval, Carlos Peramo estuvo entre nosotros. Con verbo llano y tono desenfadado, nos habló del oficio de escritor y del proceso de creación de una novela. Hizo numerosas referencias a la historia de los Játac y satisfizo la curiosidad de los bachilleres, sobre todo en cuanto al grado de ficción y de realidad que ofrecen sus hechos y personajes. Sin duda, fue una excelente forma de humanizar la figura del escritor, de liberarla del encierro del antropónimo impreso en la cubierta de un libro y corporeizarla.

Siendo yo todavía universitario -doctorando, si mal no recuerdo- tuve la placentera fortuna de que Joaquín Marco y Anna Caballé me llamasen para colaborar en la organización de un encuentro de escritores hispanoamericanos que iba a llevar a cabo la UB. Jamás olvidaré aquella mágica sensación, aquel dulce y sordo sobrecogimiento con que estrechaba la mano a escritores como Ángel González, Bioy Casares, Bryce Echenique, Álvaro Mutis, Jorge Edwards o Vargas Llosa. Cierto es que faltaban Gabo u Octavio Paz; pero, ante semejante elenco, enseguida no importó. Para entonces, yo ya tenía la literatura muy adentro , recorriéndome las entrañas. Sin embargo, a los dieciséis años no había conocido aún escritor alguno; mis alumnos me llevan una considerable ventaja en ello.

Confío en que a alguno de ellos el encuentro con Carlos Peramo le haya abierto o ensanchado el gusto por la literatura. No sé si su novela habrá tenido ese poder filosofal a que me refería al principio de este escrito, no obstante me consta que elegirla fue un acierto. En líneas generales, los chavales la han degustado -por fortuna, no pocos eran ya previamente lectores en firme-.

Una Marilyn de Arturo.

Una Marilyn de Arturo.

Arturo es un chico estupendísimo del bachillerato social, aunque seguro que no desdeciría en el artístico a juzgar por su genio y delicadeza en el tratamiento informático de imágenes. No es esta que he elegido la de mayor virtuosismo, pero mi mitomanía me puede.

Gracias, Arturo.

Carnaval en el insti.

En el IES Torre del Palau -para qué vamos a negarlo-, nos lo montamos bien durante la semana de carnaval. Este es el esquema con que encaramos nuestra terrorífica semana pasada: lunes: uñas, labios y ojos pintados de negro; martes, cicatrices; miércoles, vendajes; jueves, vestidos de negro; y, por fin, el viernes...

In trutina.

Hace poquito le dejaba a Sakkarah los versos iniciales de Carmina Burana, "O fortuna", e inmediatamente acudía a mi recuerdo  la dulce y suave melodía de este Entre dos, de la tercia parte. Hubo un tiempo -de esto sí hace mucho- en que escuchaba una y otra vez esta melodía, siempre la misma y siempre distinta porque mi pensamiento variaba de una ejecución a otra. Recuerdo que la versión de que disponía era una de la Orquesta Sinfónica de Bratislava; la angelical voz era la de la soprano Eva Jenisová -afortunadamente aún conservo el cedé, de modo que el dato lo acabo de comprobar, si no ¿de qué?-.

He ido a YouTube en busca de una versión que traer aquí y, mientras sonaba esta que finalmente dejo, atraído por ella ha acudido Biel. "Papa, se sembla molt a la cançó de bressol, sobretot al començament" -la de Johannes Brahms, imagino, y no anda muy desencaminado mi chaval-.

Me gusta la imperfección de esta versión, su dulce y sincera imperfección. Y me gusta que haya atraído, cual melodía de Hamelín, a mi hijo.

In trutina mentis dubia
fluctuant contraria
lascivus amor et pudicitia.

Sed eligo quod video,
collum iugo prebeo;
ad iugum tam suave transeo.

Se me pitufaba este aniversario.

Se me pitufaba este aniversario.

Smurfs.gif (6927 bytes)El otro día se pitufaban 50 años de la primera pitufación de los Pitufos en Le journal de Spirou. Apenas si llegaron a pitufar tres veces en esta revista como secundarios de las aventuras de Johan y Pirluit -Juan y Guillermo-, quienes, curiosamente, con el tiempo serían a su vez personajes pitufarios suyos.

Smurfs.gif (6927 bytes)Así pues, 50 años han pitufado ya desde que su pitufador Pierre Culliford -Peyo- los pitufase; 50 años que han bastado para que todo el mundo los pitufe. Con todo, no puede decirse que estos pitufadores personajes pitufen 50 años; todos y cada uno de ellos tienen y han tenido siempre 100 años. En fin, todos, excepto el Gran Pitufo -o Papá Pitufo, pitúfenle ustedes como quieran-, que tiene 542 añitos de nada. Ignoro cuál sea la edad del Abuelo Pitufo, pitufado tardíamente al elenco azul.

Smurfs.gif (6927 bytes)Durante este tiempo, mucho es lo que ha llegado a pitufarse acerca de estos diminutos seres en cuanto a valores ocultos y simbólicos; pero pasma sobre todo la exégesis que lleva a interpretar el mundo medieval de los pitufos como el ideal de sociedad comunista. Otro día, con más calma, nos pitufaremos de ello. Mientras tanto, como muestra, un botón: hay quien pitufa que Smurf, voz inglesa para pitufar Pitufo, es un acrónimo de Socialist Men Under Red Father.

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Piece of my heart.

Tenía este vídeo guardado como borrador desde hace un tiempo. No logro recordar -qué raro- si había alguna razón específica para querer publicarlo. Me baila en la desmemoria que tenía que ver con una versión distinta -acaso Etta James o Lionel Richie- subida por Bel a su bitácora o, tal vez, sea esta idea sólo sugestión por su Piece of Art. En cualquier caso, Janis no precisa de razones.

Oh, come on, come on, come on, come on!
Didn´t I make you feel like you were the only man — yeah!
An´ didn´t I give you nearly everything
That a woman possibly can ?
Honey, you know I did!
And each time I tell myself that I,
Well I think I´ve had enough,
But I´m gonna show you, baby, that a woman can be tough.

I want you to come on, come on, come on, come on and take it,
Take it!
Take another little piece of my heart now, baby!
Oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart now, darling, yeah, yeah, yeah.
Oh, oh, have a!
Have another little piece of my heart now, baby,
You know you got it if it makes you feel good,
Oh, yes indeed.

You´re out on the streets looking good,
And baby deep down in your heart
I guess you know that it ain´t right,
Never, never, never, never, never, never
Hear me when I cry at night,
Babe, and I cry all the time!
But each time I tell myself that I,
Well I can´t stand the pain,
But when you hold me in your arms,
I´ll sing it once again.

I´ll say come on, come on, come on, come on and take it!
Take it!
Take another little piece of my heart now, baby.
Oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart now, darling, yeah,
Oh, oh, have a!
Have another little piece of my heart now, baby,
You know you got it, child, if it makes you feel good.

I need you to come on, come on, come on, come on and take it,
Take it!
Take another little piece of my heart now, baby!
Oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart, now darling,
Yeah, c´mon now.
Oh, oh, have a
Have another little piece of my heart now, baby.
You know you got it — whoahhhhh!!

Take it!
Take it! Take another little piece of my heart now, baby,
Oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart, now darling,
Yeah, yeah, yeah, yeah,
Oh, oh, have a
Have another little piece of my heart now, baby, hey,
You know you got it, child, if it makes you feel good.

De aniversarios.

De aniversarios.

Éste -como casi todos, no nos egañemos- va a ser un año de aniversarios: milenario de la elección del abat Oliba como abad de Ripoll y de Cuixà, octavo centenario del nacimiento de Jaume I el Conqueridor, primero del nacimiento de Mercè Rodoreda, quincuagésimo aniversario de la muerte de J.R.J, ... o también quincuagésimo aniversario de la invención de la fregona -por cierto, durante la Expo Zaragoza 2008, tendrá lugar la presentación del nuevo sistema de fregona, una segunda revolución doméstica basada en el aprovechamiento del agua y en la limpieza del suelo siempre con agua limpia-.

Tiempo habrá para todos ellos, sin duda. Ahora quisiera recordar que ayer se cumplieron los 50 años de la aparición en quioscos de la primera aventura de Mortadelo y Filemón. En rigor, el nacimiento de estos geniales personajes de cómic, tuvo lugar en noviembre de 1957 -de hecho, el pasado 14 de dicho mes ya tuvo lugar una fiesta de celebración en la discoteca Pachá, de Madrid-. Sin embargo, no fue hasta el 20 de enero de 1958 que fueron publicadas sus viñetas en la revista Pulgarcito.

Ediciones B celebra este 50 aniversario de Mortadelo y Filemón con una edición conmemorativa, prologada por el cineasta Álex de la Iglesia, que repasa las diferentes etapas por las que han pasado estos celebérrimos personajes del comic.

Recuerdo, en un Sant Jordi de no hace mucho, hacer una larga cola junto a mis hijos, para que éstos tuviesen un ejemplar firmado por Francisco Ibáñez. No sé si el valor sentimental que ellos lleguen a darle en un futuro será el que yo le doy... ¡ojalá! Y es que las criaturas de Ibáñez, como las de Escobar, no han sido sólo entrañables compañeros de infancia y adolescencia, sino también de la edad adulta.

Eso sí: me niego a ir al cine... En fin, si Biel y Clàudia no piden nada en contra, claro.

Diamants.

Gràcies, Plaerdemavida, per fer-me adonar d'aquesta imperdonable llacuna.

Els besos dels amants

són de pedra i de foc,

la flama és or y el roc

és llum de diamants;

els besos són infants

que viuen massa poc,

àngels que cerquen lloc

a l'infern dels humans.

Cada bes l'enderroc

de la Verge i dels Sants.

Joan Noves (23.10.78)