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Consuelo.

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© fotografía de Ivette Sebastián. 2n Bat. Art.

 

En uno de sus últimos poemas, uno de esos que algún día verán la luz de la edición, Mario Benedetti nos consuela, sin pretenderlo, de su pérdida.

Tenemos una cita con el poeta en medio de los libros.

Quiero quedarme en medio de los libros
vibrar con Roque Dalton con Vallejo y Quiroga
ser una de sus páginas
la más inolvidable
y desde allí juzgar al pobre mundo
no pretendo que nadie me encuaderne
quiero pensar en rústica
con las pupilas verdes de la memoria franca
en el breviario de la noche en vilo mi abecedario de los sentimientos
sabe posarse en mis queridos nombres
me siento cómodo entre tantas hojas
con adverbios que son revelaciones
sílabas que me piden un socorro
adjetivos que parecen juguetes
quiero quedarme en medio de los libros
en ellos he aprendido a dar mis pasos
a convivir con mañas y soplidos vitales
a comprender lo que crearon otros
y a ser por fin
este poco que soy.

Mario Benedetti.

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20/05/2009 14:44 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 7 comentarios.

Hasta siempre, poeta.

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"Prensa Latina" se hace eco hoy de la incapacidad de Eduardo Galeano para ponerle palabras al dolor que llega cuando se pierde a un amigo. No sé qué esperaban los periodistas; pero, como el propio Galeano concluía, el dolor se transmite mediante el silencio.

Y me callo, que duele.

CURRÍCULUM.

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.

Mario Benedetti.

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18/05/2009 08:53 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 6 comentarios.

Libros y rosa.

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Casi con esa misma ilusión del qué traerán los Reyes, acontece por estos lares la diada de Sant Jordi.

El bueno de Jordi suele portarse tan bien como Melchor, Gaspar y Baltasar. He aquí la prueba:

  • Poesía Completa, de José Agustín Goytisolo.
  • El nas de Mussolini, de Lluís-Anton Baulenas.
  • La solitud dels nombres primers, de Paolo Giordano.
  • Los rebeldes, de Sándor Márai.
  • Si esto es un hombre, de Primo Levi.
  • Una rosa, de la Naturaleza (terciando Berta, mi simpática florista de la esquina).

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23/04/2009 20:52 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 19 comentarios.

Melancolía.

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 "Agarrándose a la vida" , por Águeda Galimany.

Nace la melancolía

en hojas de bronce

y muertas

de postreros suspiros

almados de álamos

junto al río

 

y se encarama

a un cielo

de paleta y lienzo

sin nubes

para conquistar

por los ojos

el ánimo

 

y derrotarlo.

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19/12/2008 12:35 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 9 comentarios.

Reverso de Cetina (recreación).

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"The passage of time", por ToniVC. 

 

Fiadas horas que os vais deteniendo

porque, lejos de mi bien, mal me sienta;

luctuosa noche que en tan lenta afrenta

el alegre encuentro estás impidiendo;

 

importuno reloj que no moviendo

tu curso mi dolor me representa;

estrellas con quien nunca tuve cuenta

que mi espera vais despacio tejiendo;

 

gallo que mi dicha no has anunciado;

lucero que mi luz has de mostrar;

y tú, deseada, lejana aurora;

 

si en vos cabe dolor de mi cuidado,

adelantaos todos a la par,

si no puede ser más, siquiera una hora.

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03/11/2008 11:49 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 17 comentarios.

Prístinos versos.

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Sunset Waves, por Carlos jm.

El pincel transparente del viento
dibuja en las crestas de las olas
un mar aprendido
de alas de gaviota

espumosas alas blancas olas
con su vuelo breve
con su vuelo mínimo
van vienen van vienen
entre el nacimiento
y la muerte
eternamente.

Estos versos fueron escritos hace ya mucho tiempo y fueron los primeros capaces de eludir la acostumbrada hospitalidad de la papelera. Releídos ahora, vete tú a saber a qué debieron tanta suerte.

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02/06/2008 14:11 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 7 comentarios.

Dicen las paredes.

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Grafiti en La Plaza del Congreso, Buenos Aires, Argentina, por Hanneorla.

En la pared de un váter público:

Si es posible militarizar a los civiles, ¿por qué no, civilizar a los militares?

Y entonces me he acordado de algunas de las verdades que Dicen las paredes en el Libro de los abrazos, de Eduardo Galeano:

 En el sector infantil de la Feria del Libro, en Bogotá: El locóptero es muy veloz, pero muy lento.

A la salida de Santiago de Cuba: Cómo gasto paredes recordándote.

Y en las alturas de Valparaíso: Yo nos amo.

En Buenos Aires, en el puente de La Boca: Todos prometen y nadie cumple. Vote por nadie.

En Bogotá, a la vuelta de la Universidad Nacional: Dios vive.

Y debajo, con otra letra: De puro milagro.

Y también en Bogotá: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

Y debajo, con otra letra: (Último aviso.)

En pleno centro de Medellín: La letra con sangre entra.

Y abajo, firmando: Sicario alfabetizador.

En la ciudad uruguaya de Melo: Ayude a la policía: tortúrese.

Pura inteligencia, la del grafito del pueblo.

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15/05/2008 21:00 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 10 comentarios.

Maig d'amor (Gerard Vergés).

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Pino silvestre III, de Trebol-a (tomada en Terriente, Aragón).

Són certes les paraules que vam dir-nos,
certa la primavera del teu cos
i cert l’espill d’amor dels teus ulls negres.

Suau plovia sobre el bosc tendríssim
de pins i diminutes margarides.
Sols el silenci, sols nosaltres sols.

D’aquí a molts anys potser recordaràs
que algú, algun dia, et va estimar moltíssim.
I et pujarà a la gola una dolçor
com una immensa mel, com una música.
La mateixa dolçor que ara jo sento
recordant-te en la meva soledat.

Res no val tant com un instant d’amor.


MAYO DE AMOR
(Gerard Vergés).

Son ciertas las palabras que nos dijimos,
cierta la primavera de tu cuerpo
y cierto el espejo de amor de tus ojos negros.

Suave llovía sobre el bosque ternísimo
de pinos y diminutas margaritas.
Sólo el silencio, sólo nosotros solos.

De aquí a muchos años acaso recordarás
que alguien, algún día, te amó muchísimo.
Y te subirá a la garganta una dulzura
como una inmensa miel, como una música.
La misma dulzura que ahora yo siento
recordándote en mi soledad.

Nada vale tanto como un instante de amor.

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03/05/2008 00:40 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 10 comentarios.

Nuevo fragmento heroico.

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Tras Marta, yo también elijo mi fragmento. Espero que os guste.

Me he comprado un mapa de carretera. Lo he estudiado cuidadosamente, y sé que hay al menos siete caminos distintos por los que podrías volver a casa. Si me llamas, puedo decirte cuáles son los más seguros. Ya sabes que la mitad de las carreteras están en obras, así que hay que andarse con cuidado. Cuando te fuiste, estabas sola, pero puedes contar conmigo para el viaje de vuelta. Ten cuidado con las ruedas, porque las llantas han perdido el dibujo y en esta época del año llueve mucho. No conduzcas de noche, porque la música de la radio puede dejarte dormida, y sobre todo vigila la temperatura del agua, porque tu coche se calienta demasiado.

Ahora me arrepiento de haberte aconsejado un coche usado, pero nos iban tan mal las cosas que me parecía lo menos arriesgado. Me gustaría que tuvieras un coche nuevo y que viajases siempre por carreteras bien iluminadas y que no lloviese todos los jodidos días, porque hay al menos siete caminos distintos por los que podrías volver a casa, y me gustaría que pudieses encontrar alguno.

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04/04/2008 10:04 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 4 comentarios.

Fragmento heroico.

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Libres, al fin. Por EseLoKo. 

Durante el curso pasado, Marta Bouso, una de esas alumnas que siempre deseas encontrar al iniciar un nuevo curso, me escribió unas líneas en las que se leía: Juanjo, no te envío esto por ningún motivo concreto. No pretendo que lo leas en clase ni que lo publiques en la Intranet (red interna con la que nos las habemos de ver a diario en el instituto en pos de la integración de las TIC). Simplemente te lo envío porque siempre que lo leo, me hace sonreír... Quizás te haga sonreír a ti también.

Con esto, Marta se refería a un fragmento de los Héroes de Ray Loriga. Y ya lo creo que sonreí con él. Pero lo que me llamó más la atención fue que Marta había escrito siempre que lo leo. Aún recuerdo el vuelco que me dio el corazón al pensar que a tan temprana edad pudiera haber alguien que ya tuviera sus renglones literarios preferidos, a los que volver una y otra vez. Cierto es que a poco descubrí que Marta no era rara avis. Las buenas gentes del bachillerato egarense están teniendo por costumbre concederme no pocas alegrías.

Ni qué decir tiene que el texto lo leímos en clase a gusto de todos. Espero, asimismo, que también lo sea ahora del vuestro:

Conocí a un chico que era alérgico al polen y al polvo y al serrín y al humo provocado por combustión de carburantes y a las ensaladas y a los gatos y a las ballenas y a las fibras sintéticas y a uno de cada dos medicamentos. Era uno de esos chicos que no hablan con nadie. Parecía uno de los que viven en campanas de cristal, pero era alérgico a las campanas de cristal, así que tenía que enfrentarse con todas sus alergias. Llevaba sus alergias encima como un viajante de comercio lleva sus maletas. Demostró legalmente que era alérgico a sus padres, así que sus padres tuvieron que darle una pensión vitalicia sin disfrutar a cambio del consuelo de agujerear sus zapatos con sus propias desgracias, además él ni siquiera llevaba zapatos porque era alérgico a la piel y al caucho. Le hicieron unos zapatos de madera pero a él le pareció que era como andar con dos ataúdes chiquitos en los pies, así que los tiró por la ventana. Una chica que pasaba por la calle recogió los zapatos, y como nunca había visto unos zapatos tan raros subió a ver de quién eran. El chico abrió la puerta y la chica entró, los dos se miraron un rato y los dos eran guapos, y los dos llevaban solos demasiado tiempo, así que se abrazaron un poco a ver que pasaba y resultó que la chica iba vestida con fibras sintéticas y tenía ojos de gato, y estaba gorda como una ballena y tenía polen en el pelo y serrín en el cerebro y antibióticos en los dedos y ensalada en la falda y un motor de explosión que le ayudaba a subir las escaleras. El chico se murió con una estúpida y gigante sonrisa de felicidad en la cara.
Cuando me desperté estaba seguro que podía aprender algo de ese sueño pero no sabía qué coño podría ser.

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27/03/2008 01:53 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 10 comentarios.

Las ciudades invisibles.

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 Variación de Meeting in Provence, de Manulao4.

un murete desde donde los viejos miran [...]

Al hombre que cabalga por tierras agrestes le acomete el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican según las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres encuentra siempre una tercera, donde las riñas de gallos degeneran en peleas sangrientas entre los apostadores. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar la juventud; el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos son ya recuerdos [...]

Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido [...]

Zora, ciudad que quien la ha visto una vez no puede olvidarla más. Pero no porque deje, como otras ciudades memorables una imagen fuera de lo común en los recuerdos. Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de las calles, y de las casas a lo largo de las calles, y de las puertas y las ventanas de las casas, aunque sin mostrar en ellas hermosuras o rarezas particulares. Su secreto es la forma en que la vista corre por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar o desplazar ninguna nota. El hombre que sabe de memoria cómo es Zora, en la noche, cuando no puede dormir imagina que camina por sus calles y recuerda el orden en que se suceden el reloj de cobre, el toldo a rayas del peluquero, la fuente de los nueve surtidores, la torre de vidrio del astrónomo, el puesto del vendedor de sandías, el café de la esquina, el atajo que va al puerto. Esta ciudad que no se borra de la mente es como un armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar.

Siempre que vuelvo sobre estas líneas, asumo que la ciudad es femenina, más allá del azar de su género gramatical. Italo Calvino bautizó sus ciudades con evocadores y sugestivos nombres -Olinda, Laudomia, Berenice...- e instiló en muchas de ellas la gracia del espíritu femenino. Ignoro el grado de consciencia que hubo en ello, sin embargo el camino se desanda fácilmente en determinados pasajes: el libro se escribió de la mujer a la ciudad, pero se lee de la ciudad a la mujer.

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01/03/2008 00:20 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 5 comentarios.

Un par de apuntes sobre el Antiguo Testamento.

Apunte primero, de Ángel González:

ESO LO EXPLICA TODO.
Ni Dios es capaz de hacer el Universo en una semana.
No descansó el séptimo día.
Al séptimo día se cansó.

 

Apunte segundo, del Diario de Adán y Eva de Mark Twain:

FRAGMENTOS DEL DIARIO DE ADÁN. 

Lunes.- Este animal nuevo, de larga cabellera, está resultando muy entremetido. Siempre merodea en torno mío y me sigue a donde yo voy. Esto me desagrada; no estoy acostumbrado a tener compañía. Debería quedarse con los demás animales. El día está nuboso y sopla viento del Este; creo que tendremos lluvia. ¿Tendremos? ¿Nosotros? ¿De dónde he sacado yo esto de nosotros? Ya caigo. Así es como habla el animal nuevo. [...]

Miércoles.- Me construí un cobijo para defenderme de la lluvia, pero no hubo modo de que lo disfrutase yo solo y en paz. Se metió el animal nuevo, y ante mis intentos de expulsarlo de allí, empezó a derramar agua por los agujeros que le sirven para mirar, y luego se los secó con el revés de sus garras, y dejó oír un ruido semejante al que hacen los demás animales cuando sufren. ¡Si no hablase! Porque siempre está hablando.

DIARIO DE EVA.

Domingo.- [...] Me produce la impresión de un animal más inclinado al descanso que a cualquier otra cosa. A mí me cansaría tanto descanso. Sólo el estarme sentada mirando al árbol me fatiga. ¿Para qué servirá? Nunca le veo hacer nada. [...] Al descubrir que sabía hablar, despertóse en mí un nuevo interés por él, porque me gusta la charla; yo no dejo de hablar en todo el día, hablo hasta en mis sueños, y resultó muy interesante; pero lo sería doblemente si tuviese otro a quien poder hablar; sería capaz de estarme dale que dale sin acabar nunca, si así me lo pedían.

Jueves.- Mi primera pena. Ayer esquivó mi encuentro, y pareció desear que no le dirigiese la palabra. Me resistí a creerlo, y pensé que se trataba de una equivocación; me encantaba estar con él, me encantaba oírle hablar. ¿Cómo, pues, podía ser que él se mostrase hosco conmigo, no habiéndole dado yo ningún motivo? Pero resultó al fin cierto. Me alejé, pues, y me senté solitaria en el lugar donde lo vi por vez primera la mañana en que fuimos hechos, cuando yo no sabía qué era él y lo miraba con indiferencia; ahora me resultó aquel un lugar tristísimo; hasta las cosas más pequeñas me hablaban de él, y yo tenía el corazón en llaga viva. Yo no comprendía con claridad el motivo, porque era un sentimiento nuevo; yo no lo había experimentado hasta entonces, era un completo misterio para mí, y no acertaba a explicármelo.
Pero al llegar la noche se me hizo insoportable la soledad, y me dirigí al refugio nuevo que él ha construído, con el propósito de preguntarle en qué le había ofendido y cómo podía corregir mi error, ganándome de nuevo su cariño; pero el me plantó fuera del refugio, en medio de la lluvia, y ésa fue mi primera pena.

Moraleja primera: el Mundo es imperfecto.

Moraleja segunda: Nadie es el otro. Y si hay diferencia de sexo de por medio, menos aún.

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22/02/2008 22:22 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 7 comentarios.

Margarita.

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Qué fresca tu sonrisa
margarita
con tu sol corazón
y tus blancas alitas
margarita
lanza al aire tu sí
lanza al aire tu no

qué perfume de brisa
margarita
con tu aliento limpio
y de rocío una gota
margarita
calla al aire tu sí
calla al aire tu no

margarita.

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12/02/2008 20:07 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 5 comentarios.

Charla literaria en el IES Torre del Palau.

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Siempre he albergado el convencimiento de que, si cada persona acertase a tener entre sus manos el libro adecuado, todos seríamos lectores. Pero como quiera que no existe el libro que, cual piedra filosofal de la cultura, convierta en lectores a cuantas personas llegue, la tarea de atinar qué libro ha de ser para qué individuo resulta harto complicada. Y es ésta una de las máximas preocupaciones que, como profesor de lengua y literatura, tengo.

Recuerdo que, a principio de curso, Josep Giralt -colega en el Departamento de Lenguas y novelista en cierne- propuso que la única lectura no prescriptiva de las del currículo de bachillerato fuese "Me refiero a los Játac", novela con que Carlos Peramo había ganado el  II Premio Bruguera de Novela.

La propuesta de Josep contaba además con un aliciente: la más que probable visita del autor a nuestro instituto para dar una charla a los alumnos. Y, efectivamente, el pasado miércoles de carnaval, Carlos Peramo estuvo entre nosotros. Con verbo llano y tono desenfadado, nos habló del oficio de escritor y del proceso de creación de una novela. Hizo numerosas referencias a la historia de los Játac y satisfizo la curiosidad de los bachilleres, sobre todo en cuanto al grado de ficción y de realidad que ofrecen sus hechos y personajes. Sin duda, fue una excelente forma de humanizar la figura del escritor, de liberarla del encierro del antropónimo impreso en la cubierta de un libro y corporeizarla.

Siendo yo todavía universitario -doctorando, si mal no recuerdo- tuve la placentera fortuna de que Joaquín Marco y Anna Caballé me llamasen para colaborar en la organización de un encuentro de escritores hispanoamericanos que iba a llevar a cabo la UB. Jamás olvidaré aquella mágica sensación, aquel dulce y sordo sobrecogimiento con que estrechaba la mano a escritores como Ángel González, Bioy Casares, Bryce Echenique, Álvaro Mutis, Jorge Edwards o Vargas Llosa. Cierto es que faltaban Gabo u Octavio Paz; pero, ante semejante elenco, enseguida no importó. Para entonces, yo ya tenía la literatura muy adentro , recorriéndome las entrañas. Sin embargo, a los dieciséis años no había conocido aún escritor alguno; mis alumnos me llevan una considerable ventaja en ello.

Confío en que a alguno de ellos el encuentro con Carlos Peramo le haya abierto o ensanchado el gusto por la literatura. No sé si su novela habrá tenido ese poder filosofal a que me refería al principio de este escrito, no obstante me consta que elegirla fue un acierto. En líneas generales, los chavales la han degustado -por fortuna, no pocos eran ya previamente lectores en firme-.

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09/02/2008 23:16 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 8 comentarios.

Diamants.

Gràcies, Plaerdemavida, per fer-me adonar d'aquesta imperdonable llacuna.

Els besos dels amants

són de pedra i de foc,

la flama és or y el roc

és llum de diamants;

els besos són infants

que viuen massa poc,

àngels que cerquen lloc

a l'infern dels humans.

Cada bes l'enderroc

de la Verge i dels Sants.

Joan Noves (23.10.78)

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16/01/2008 22:25 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 6 comentarios.

Adiós a Ángel González.

 

Sin duda, muchos son los adioses que podría haber dejado en esta bitácora desde que la iniciase; aunque pocos, los escritos. No sé cuántos estén aún por escribir en el futuro; sí sé que ninguno dolerá tanto como éste. Nadie tiene derecho a decir que tal o cual poeta es mejor o peor que aquel otro; pero quien más y quien menos tiene su vate preferido, el que le estremece especialmente, con el que sintoniza más fácilmente a flor de piel y en los adentros, al que se vuelve una y otra vez sin automatismo, con voluntad de volver. Mi poeta era -es; seguirá siendo- Ángel González, a quien, por fortuna y por azar -que aquí no son lo mismo-, tuve ocasión de conocer personalmente hace ya unos cuantos años en Barcelona, durante un encuentro de escritores hispanoamericanos.

Esta mañana, mi querida Bel me daba la luctuosa noticia a través del móvil y me ha sorprendido mi propio estremecimiento. Consuela, sin embargo, saber que esa tercera vida, entre la terrenal y la eterna, de la que tan bien hablase Jorge Manrique en sus Coplas a la Muerte de su padre, ha de ser para Ángel González longeva, si no sempiterna. Consuela saber que permanece en sus escritos dándosenos, pues nunca manejó la pluma desde una torre de marfil.


Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
y no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…

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12/01/2008 18:36 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 4 comentarios.

Villancicos

Nunca me cansaré de oír a Paco Ibáñez; tampoco, de leer a Gloria Fuertes, sea la de los niños o la de los mayores.

Y ya que estamos en época de villancicos y ya que estamos con Gloria Fuertes, he aquí dos versiones distintas de uno que publicó hará apenas una década.

1ª versión, original y no apta para el público menor:

¡Ya está bien!
¡Ya está bien,
que se nos va a helar!
¡Tanto adorar al chaval
y nadie tiene cojones
de darle sus pantalones,
sus sayas
o su morral!

¡Tanta mirra
y tanto incienso,
y él desnudito entre el pienso!

Pienso…
Pienso que nadie le quiere:
su tiritera me hiere
en esta noche tan puta.

¡Muchachos, traed viruta,
que vamos a hacer una hoguera,
antes de que se nos muera
de frío la salvación!

2ª versión, enmendada para no herir sensibilidades:

¡Ya está bien, que se va a helar!
Tanto adorar al Chaval
y nadie tiene reaños
de darle sus propios paños,
sus sayas o su morral.
Tanta mirra y tanto incienso,
y Él desnudito en el pienso
-pienso que nadie le quiere-.
Su tiritera me hiere,
en esta noche tan bruta.
¡Muchachos, traed viruta,
vamos a hacer una hoguera,
antes de que se nos muera
de frío la Salvación!

Juntad todas las banderas
y haced una colcha loca,
porque Dios está en pelota
desde que vino al Portal.

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26/12/2007 01:25 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 6 comentarios.

Contestador automático.

Les he hablado a los alumnos de 1º de Bachillerato de un poemario prestado hace un tiempo y que aún obra en mi poder; de una colega que ya no está pero sigue estando con y entre nosotros -educadores y educandos-; del matiz diferenciador entre melancolía y nostalgia; de un contestador automático.. Y he traído hasta sus atentos oídos líricos un poema de Francisco Díaz de Castro, poeta mediterráneo que me descubriese Mari, de quien a menudo me acuerdo y para quien hoy he tenido un recuerdo -con estas palabras, acaso sean ya dos-.

Esta cinta gastada que conservo

entre fotos y cartas

y el olvido creciente de tu voz.

            No volví la cabeza ni mis ojos lloraron

cuando te abandoné,

tú sin ti para siempre.

            Luego lo más preciado se borró de las cintas.

            Y te buscaba

en la masa de instantes,

en el eco de voces superpuestas

que llamaban para qué sé yo qué.

Pero tu voz, la broma,       

tus retrasos, los besos

o el te quiero en susurro,

esa voz de fantasma que yo busco

es ya sólo el silencio que se graba

cuando pasa la cinta

y nadie dice.

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19/12/2007 23:58 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 2 comentarios.

Una Colometa

Nunca una obra teatral a la que poner tantos peros me había satisfecho tanto, contrasentido mayor aún si se consideran las más de tres horas que duró la representación. Y es que redescubrir, tantos años después de aquella lectura juvenil, La plaça del Diamant satisface el ánimo.

Josep M. Benet i Jornet ha intentado, según él mismo declara "mostrar dalt de l'escenari el món sencer de Colometa". Sin embargo, al abordar tamaña empresa, el adaptador no ha sabido ser tal. Parece como si, en vez de elegir la línea medular de la historia, haya querido volcar toda la novela sobre el espectador, quedándose así a medio camino de todo. A menudo, se recrimina ligeramente a un filme la merma de valía respecto de la obra literaria de que es adaptación: "es mejor la novela que la peli" se suele decir u oír, y olvidamos ponderar en el comentario lo distinto de ambos registros. Pero no es éste el perdón que cabe a La plaça del Diamant. Sentado en mi cómoda butaca del TNC, tenía la impresión de estar viendo, no un drama, sino una novela; pero las novelas no se ven, se leen. "Quien mucho abarca, poco aprieta", dice la sabiduría del refranero, y la tensión dramática, de estar presente, enseguida se esfumaba.

Al iniciarse la representación, con hambre acumulada de Colometa, todo se disculpa, a todo se concede prudente espera...; mas llega un punto en que tanta pirueta escenográfica, tanto tránsito de tarimas, edificios, estancias, camas -en un ir y venir propio del tráfico condal de las horas punta- fatiga.

Entiendo que a la tentación de un escenario de la magnitud de la Sala Gran del TNC y a la de sus poco menos que infinitas posibilidades tramoyísticas sea difícil oponer resistencia o, por mejor decir, templanza. Ya durante el Barroco, las obras de Calderón, por ejemplo, se subieron a las tablas con toda suerte de artificios que el avance de las técnicas escenográficas ofrecía. Pero incluso entonces, aquel απó μηχανς θεóς de los griegos sustentaba su razón de ser, más allá de la mera espectacularidad, en subrayar la tensión dramática argumental. Sin embargo, en esta ambiciosa adaptación de La plaça del Diamant, parece como si la ambientación novelesca -no la teatral- hubiese sido la mayor de las preocupaciones tanto para Benet i Jornet como para Toni Casares, director de la obra, y en función de ella juega la escenografía.

Una novela es, por naturaleza de género, dilatada; un drama, concentrado. La labor del escenógrafo Jordi Roig -encomiable, por demás- no puede pretender recrear el paso de las páginas rodoredianas, pese al vértigo con que se suceden las modificaciones en el decorado -algunas, tras escasos minutos, dando la impresión de que el tránsito de una escena a otra correspondía, no a entradas y salidas de personajes, sino a idas y venidas de distintos elementos del decorado-.

El mismo Benet i Jornet reconoce el carácter inabarcable de la novela en su totalidad. Sorprende, pues, que se haya puesto a ello "amb tota la passió i exasperació que [li] desperta" -quisiera en este punto ahorrarme la maldad de decir que eso le pasa por culebronear tanto-.

Efectivamente, "mentre que a la novel·la sentim la veu interior de Colometa, a l'escenari hi veiem la seva mirada. Aquesta és la diferència que hem hagut d'acceptar". Pero no se equivoque, señor Josep M., los espectadores somos quienes la hemos tenido que aceptar, no usted, que la eligió y la ha impuesto. Porque, digo yo, esa acertada voz en off que sin embargo resta en exceso desaprovechada, pues apenas asoma, ¿no hubiese sido capaz de hacernos llegar desde el interior del personaje el mundo de Natàlia? -me niego a llamarla Colometa, que "pobre Maria"-. ¿Ciertamente es ineludible cambiar la voz interna por la mirada externa? Se me antoja que no, mas bien hay un dejarse ir en el exceso de mesura: es el TNC y el Año Rodoreda,

Y aquí es donde damos con lo que, a mi parecer, es el otro gran demérito de esta adaptación teatral: la protagonista, negada su voz interior, nos parece otra. Quien no haya leído la novela de Mercè Rodoreda no conocerá a la auténtica señora Natàlia, menos aún a Colometa; quien sí la haya leído, las echará de menos. Y no me refiero al acierto o no interpretativo de la actriz principal, sino a la escasa hondura psicológica de su papel -aunque, ya que estamos, salvo Mercè Arànega, el resto no convence-.

La principal consecuencia de esta superficialidad -ya ha quedado dicho- es la tergiversación del personaje principal, pero hay otras. En especial, me decepcionó el desapercibimiento con que transcurrían algunos de los notorios valores simbólicos de que se nutre la novela. Colometa -aquí sí conviene llamarla tal- repasa con la yema del dedo el trazo que dibuja la balanza hendida en la pared, como si evaluase la porosidad del yeso. Otro ejemplo: en el preciso instante en que en su casa entra la primera paloma, entra también el embudo que, con más pena que gloria, bien pudiese haber sido un sacacorchos o una mano de almirez.

Otros símbolos ni siquiera aparecen. Se echan de menos, por ejemplo, la solitaria de Quimet o el cuchillo con que Colometa se arma ante la puerta de la que ya no es su casa para definitivamente cortar con su pasado, para poder ser la señora Natalia, no ya Colometa. Ahora bien, lo que no perdono bajo ningún concepto es que, al bajar el telón, la protagonista no haya impedido que Antoni se le pueda vaciar ombligo abajo.

Quisiera creer que no me equivoco en cuanto digo y que hay fallos de adaptación que son esenciales. Pienso en aquella otra puesta en escena, hace ya un tiempo, en que tres actrices encarnaban simultáneamente a Natalia, Colometa y la señora Natalia en lo que era un monólogo interior a tres voces. Se suprimía cuanto de novela tiene la novela y el resultado era, sin embargo, mucho más fiel a ella.

Quisiera creer -digo- que no me equivoco. No he querido ojear la crítica especializada por no exponer mi opinión a influencias ajenas. Sí he comentado algunos aspectos con un puñado de excelsos compañeros de profesión y, en esencia, su valoración no dista en mucho de la mía. No obstante, el público -al menos el de la noche en que yo asistí- aplaudió con ganas. También yo aplaudí, pero con no tantas.

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13/12/2007 19:33 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA No hay comentarios. Comentar.

Adiós a Fernando Fernán Gómez.

Ayer por la tarde la ventana de Nierga estaba abierta y de ella salía la infinita prolongación de unos arpegios. La voz de Antonio Molina, "eco grandioso de campana / con timbres de cristal y porcelana", lanzaba al aire de las ondas su quejío de querer ser mataor. Gemma interrumpió lo que apenas era ya un hilo de los sonidos del acorde y nos dio la noticia del reciente fallecimiento de Fernando Fernán Gómez. Jaume Figueres se apresuró a bautizarlo como el Matador de nuestro cine, pues a la casualidad de la copla sumaba la análoga valía con el gran Vittorio Gassman, il Matatore del cine italiano. Jaime Urrutia, ayer huérfano de Ariel Roth, exponía su temor de que hoy para muchos, en especial para los veinteañeros, Fernando Fernán Gómez fuese simplemente aquel viejo cascarrabias del ¡a la mierda, hombre!

Esta mañana he comentado el hecho luctuoso a mis alumnos de bachillerato de primera hora. No son aún veinteañeros, pero a alguno se le ha oído imitar las vaticinadas pestes antes de que me diese tiempo a hablarles del intérprete, del guionista, del director, del autor teatral, del novelista, del articulista...; antes de que me diese tiempo a hablarles de goyas, osos, o académicas letras bes; y antes de acertar a decirles que yo -que me gano y paso la vida hablando del Siglo de Oro, de lazarillos, guzmanes y buscones- descubrí la picaresca a los nueve años viendo en la tele en blanco y negro a este hombre de la cultura que ahora se nos ha ido.

22/11/2007 16:36 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA No hay comentarios. Comentar.

Nobel de literatura 2007.

Lo que hoy día es la Guardia Civil fue en tiempo la Santa Hermandad, esto es, una institución cuyos miembros tenían por misión atender a los delitos que se cometían fuera de ciudades y pueblos. No son figuras del todo desconocidas, pues podemos verlos cruzar de vez en cuando, por ejemplo, las páginas de El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El caso es que estos cuadrilleros fueron ganándose a pulso la fama de no llegar a tiempo para capturar a los malhechores, cuyos delitos quedaban así impunes. Y como quiera que el uniforme que vestían era de coleto con mangas verdes, de ahí se dio el ¡A buena hora, mangas verdes!

Y así yo, tras semejante introito prescindible, llego tarde también a escribir cuatro cosillas acerca del -no sé si atreverme a decir recién otorgado- Premio Nobel de Literatura 2007. En fin, ahí va mi ¡A buena hora, mangas verdes! Y conste que llego tarde no tanto por la demora que causa el primer párrafo sino porque lo que aquí sigue dormía su olvido, con fecha 13 de octubre, en un borrador de esta bitácora.

 

A sus casi 90 años, la escritora británica Doris Lessing ha sido distinguida con el Premio Nobel de Literatura. El fallo de la Academia Sueca parece ser que ha sido en parte sorprendente, pues la autora de El cuaderno dorado no figuraba entre los favoritos finales.

¿Y a santo de qué no?, me pregunto yo. Cierto es que no hay que desmerecer la valía de otros ilustres candidatos como Claudio Magris o Philip Roth; pero Doris Lessing se me antoja justa merecedora del premio. Puestos a sorprenderse, sorprendámonos de que Cees Nooteboom o Milan Kundera, sempiternos candidatos, todavía no lo tengan en su haber. Más aún, sorprendámonos de que en su día lo recibiese, por ejemplo José Echegaray -¡ay!, que si llego a escribir esto ayer...[las mangas verdes ayudan a entender que ese ayer era el Día de la Hispanidad]- Por otro lado, con los Nobel, sucede un poco lo que con los Oscar: así como Bergman, Chaplin, Kubrick, Hitchcock o Fellini nunca recibieron una estatuilla del dorado tío, tampoco Ibsen, Borges, Proust, Kafka, Brecht o Tolstoi fueron nunca premios Nobel.

En fin, que a la Lessing la veremos más que a otros en el próximo -aunque aún lejano- Sant Jordi. Pero tampoco tanto como a algunos mediáticos, me temo.

Pues eso, en fin.

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04/11/2007 11:09 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 2 comentarios.

Muerte en el olvido, por Ángel González.

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11/09/2007 02:02 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA No hay comentarios. Comentar.

Cartas de la monja portuguesa.

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Mi labor como profesor de literatura me obliga -gustosamente- a volver una y otra vez sobre lecturas ya realizadas. Amén de ello, pocas son las ocasiones en que retomo una obra ya leída -valga decir una narración, pues la poesía es, casi necesariamente, de lectura cíclica: qué distinto sabor puede tener un mismo poema un día de lluvia o uno soleado, en plena tarde o de madrugada-. A principios de verano, porque viajaban conmigo olvidadas en el maletero del coche y porque pedían poco tiempo, releí, nuevamente con fruición, las cinco Lettres portugaises.

Mucho menos hace -apenas un par de días- que leí, en el blog de mi querida amiga Bel, un artículo de Soledad Puértolas en que la autora abordaba en parte el tema del amor y el grado de pertinencia con que el escritor lo aborda. El artículo exponía que, incluso en las grandes novelas de amor -Madame Bovary, Anna Karenina, La Regenta- de lo que se trata en última instancia no es del amor, sino del personaje en sí y la manera en que éste lo vive, "a qué delirios le lleva y por qué".

Pues bien, en las Cartas portuguesas se halla el sufrimiento amoroso en su quintaesencia. Y sí, de lo que se trata en realidad, efectivamente es de cómo Mariana Alcoforado, la monja portuguesa, cumple su pena de amor por abandono en la cárcel de amor -doble prisión, intramuros-. Con todo, ¿importa que las cartas sean autobiográficas, como se creía hasta hace poco, o que se deban plausiblemente a la pluma de Guilleragues, secretario de Luis XIV? Si, como parece Guilleragues desveló la confidencia que el conde Chamilly le hiciera de sus amores con sor Mariana, imprimiéndoles entidad literaria, las epístolas siguen pudiéndose leer tal y como se han venido leyendo hasta hoy, como un auténtico breviario de amor.

El escritor, en sus obras, ofrece personajes, y los temas los vierte sobre él. Así tenemos a Mariana Alcoforado, empapadita de (des)amor, sufriendo su experiencia y excribiéndola o no.

Quien quiera quintaesencias sin más, que lea a los grandes filósofos. En ellos se encuentra más la idea y menos la carne. Pero, señora Puértolas, ellos tampoco son "expertos en el amor", aunque -como los escritores- le hayan dado muchas vueltas al asunto y se lancen a hablar de ello. Si por "experto" parece usted entender sabedor, entonces quizá sí lo sean; aunque el amor, como usted misma apunta, es "enigmático porque no depende de la razón". Ahora bien, si -como se debe- por experto entendemos quien tiene experiencia, ahí cabemos todos, sin excepción.

29/08/2007 20:23 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA No hay comentarios. Comentar.

Adiós a Fco. Umbral

   Los buenos días de esta mañana al levantarme no han sido tales, pues ha venido a dármelos la noticia del fallecimiento de Paco Umbral.

No pretendo, en este improvisado adiós, trazar una semblanza ni una reseña en torno a la vida o la obra del escritor; ya hay, a buen seguro, quien, con más tiempo y mejor pulso, la haya escrito o la escriba. Hoy, ante la noticia, más de uno (y de cien) exclamará: "¡ah, aquel que venía a hablar de su libro!..."

El exabrupto, creo yo, estaba plenamente justificado, aunque tampoco pretendo quedarme tendenciosamente en tan nimia anécdota mediática. Más allá de la simplificación pintoresca e iletrada de las gentes, mucho es lo que merece la pena decirse o saberse acerca de Umbral, el novelista, el ensayista, el cronista político, el columnista de un nuevo costumbrismo, el hombre de izquierdas... QUERAMOS SABER, sí, incluso sobre "La década roja". Y, por encima de todo, sepamos leyendo al autor en su obra. Si no lo hemos ido haciendo ya, aprendamos al menos su gramática como párvulos griegos ahora que murió, acaso despacio y conjugando la rosa.

Umbral sostuvo durante toda su vida que se podía escribir con whisky o sin whisky (Cela, uno de sus grandes mentores, hubiera preferido que fuese con güisqui o sin güisqui). También que podía hacerse a máquina o a mano (según Umbral, los malos autores escriben con computadora). En los últimos tiempos, había sucumbido al embrujo de la comodidad informática, pero de su fidelidad a la Olivetti, nacieron casi todas sus páginas. Y sus líneas más célebres, verbi gratia : "El deporte es una estilización de la guerra" o "Los deseos se tienen; lo que se pide es su cumplimiento".

Con el fallecimiento del escritor, ni perdemos ni se cierra un umbral a las letras hispánicas. Ello corre de cuenta nuestra.

* * *

NOTA: al escribir nimia (v.supra) quiero significar 'carente de importancia, insignificante'. Y es que algo habría que hacer con la dichosa palabra y sus contrarias acepciones...

28/08/2007 12:50 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA No hay comentarios. Comentar.

Historia + La foto salió movida, de Julio Cortázar.

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de la calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle.

Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.

No sé si el mismo cronopio, pero

Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para qué. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

Mi cronopito, no te me pierdas: la esperanza es como el sol, que arroja todas las sombras detrás de nosotros (Smiles dixit).

01/07/2007 01:27 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 2 comentarios.

8 de junio: tal día como hoy...

...en 1950, Eugène Ionesco estrenaba su primera pieza teatral: 'La cantatrice chauve', paradigma de la dramaturgia vanguardista del absurdo, que recrea el sinsentido de la condición humana a través de situaciones ridículas y diálogos delirantes.

Daniel Vega, en una sinopsis que incluía en su reseña crítica al estreno de esta obra en el teatro Alfil de Madrid, captaba concisamente el espíritu de la obra: Un salón inglés dónde una pareja inglesa, con zapatillas inglesas, junto a un chimenea inglesa, realiza una parodia de una conversación inglesa de sobremesa, con intervalos de silencio inglés.

En efecto, los diálogos provienen de algo tan exótico como los tópicos de manuales de enseñanza de idiomas, que se van transformando progresivamente en un ataque al lenguaje.

Como el propio autor confesara en más de una ocasión, la idea de la obra surgió una década antes de su estreno, mientras estaba intentando aprender inglés. Asombrado por el contenido de los diálogos del manual, a menudo muy sobrios y extraños, y siempre repletos de perogrulladas, decidió escribir una obra absurda llamada 'L'anglais sans peine', que era el título del mencionado manual -aunque, Ionesco ha llegado a decir también que en cierto momento su intención fue titularla 'L'heure anglaise'-.

Así pues, ¿a qué llamarla 'La cantatrice chauve'? Parece ser que, tras un lapsus linguae -acaso mejor, memoriae- en el momento de un ensayo, el actor que representaba al personaje del bombero debía hablar, en una perorata muy larga, de una institutriz rubia (institutrice blonde), mencionando, en cambio, una cantante calva (cantatrice chauve). Por otro lado, en una charla pronunciada el año de su estreno en los Institutos Franceses de Italia, el propio autor da una explicación al porqué del título -una explicación imbuida del espíritu absurdo de la obra-: Una de las razones por las cuales 'La cantante calva' fue titulada así, es porque ninguna cantante, calva o cabelluda, hace su aparición. Ese detalle debería bastar.

En fin, que en estos días en que la condición humana y su sinsentido amenazan violencia, puede ser buena idea darle un repaso a la obra de Ionesco -no esperen a un próximo estreno, es un teatro que se deja leer bien-.

En ella la condición humana y su sinsentido sólo amenazan risa.

No se trata de huir de la sucia realidad; se trata de verle el absurdo.

                           

NOTA: La charla a la que me refería más arriba se halla recogida en  'Notas y contranotas. Estudios sobre el teatro'. Editorial Losada, S. A., Buenos Aires, Argentina, 1965.

Para mi amiga Àngels, en 'De Notes et contre-notes', Editions Gallimard, Paris, France, 1962.

08/06/2007 01:35 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 5 comentarios.

Y 'Me basta así', de Ángel González.

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
                                entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
                     Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti.
                                    Eres.
                                          Me basta).

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28/05/2007 00:58 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 3 comentarios.

Poema 20, de Pablo Neruda.

Todavía recuerdo las circunstancias de mi primer encuentro con los 20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada. Recuerdo, como si fuese no ya ayer sino hoy, el lugar exacto, el momento exacto, el zarpazo melancólico exacto de la lectura, con el sol de media tarde tras el ventanal.

Hubo un tiempo en que los jóvenes no podían decirse enamorados si no llevaban la edición de bolsillo en el interior de la americana o en el trasero del pantalón, si no lo regalaban a su rubia querida, a su morena guapa... Pero de eso hacía ya mucho cuando se produjo mi primer encuentro; de modo que, al descubrirlo antes de los 15 años, me sentí un privilegiado.

Casi tres décadas después, sigo volviendo a él inexorable y enamoradamente. No sabría decir cuántas veces lo he leído silente o en voz alta, con la inteligencia o con el sentimiento.  Y, sin embargo, nunca he querido memorizarlo -acaso mi mala memoria no lo hubiese permitido-. Sí, en cambio, he querido siempre compartirlo.

Como ahora.

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 

 

Desde aquella lejana media tarde en que lucía el sol tras el ventanal, siempre he dicho que era mi poema favorito. Y Me basta así.

28/05/2007 00:11 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 2 comentarios.

Continuidad en los parques.

Hace ya demasiados años, siendo yo alumno de secundaria en manos de Salva, mi PROFESOR de literatura -así con mayúsculas, pues le debo el cosquilleo del gusanillo por la página impresa-, oí, del entusiamo de su lectura en voz alta, este relato de Cortázar. Tiempo después, siendo yo ahora profesor de literatura -así con minusculillas- lo he leído a mi vez en más de una ocasión. Gusto decir que es una narración que engancha. Y captar la atención del alumno no es tarea fácil en estos tiempos que corren, cuando menos si sólo se va armado de lectura.

 Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
    Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

La literatura y la imagen plástica nuevamente de la mano. En el "Año Cortázar", noventa y nueve artistas de Argentina, miembros del Foro de Ilustradores, realizó la quinta muestra nacional con base a muchos de sus libros. Cada artista eligió un texto –una oración, un libro completo- y lo ilustró en su espacio dentro del cual todo estilo, técnica, grado de compromiso, valió.
               

   

22/05/2007 00:12 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 1 comentario.

TE QUIERO, de Mario Benedetti.

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Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

       si te quiero es porque sos
       mi amor mi cómplice y todo
       y en la calle codo a codo
       somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

       si te quiero es porque sos
       mi amor mi cómplice y todo
       y en la calle codo a codo
       somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

       si te quiero es porque sos
       mi amor mi cómplice y todo
       y en la calle codo a codo
       somos mucho más que dos.

No creo que haya en esto una contradicción, porque la política es también una forma del amor (aunque no viceversa). Hay que aventar cierta mentirosa imagen que suele presentar al luchador político como un ser tan riguroso en su disciplina, que es incapaz de amar como cualquier hijo de vecina, e incluso a la hija del vecino, sobre todo si está bien de piernas e ideología. El amor no es un artículo suntuario, sino una necesidad vital del ser humano. Y no pensamos avergonzarnos de semejante realismo.  MARIO BENEDETTI.

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11/04/2007 01:00 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA Hay 2 comentarios.

TÁCTICA Y ESTRATEGIA, de Mario Benedetti.

Mi táctica es
                       mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
                        hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo         ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

Dánae, de Jordi Gamón Blanch 
mi táctica es
                        ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
                         ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
                                     simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
mo sé cómo          ni sé
con qué pretexto
por fin          me necesites.

05/04/2007 01:18 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA No hay comentarios. Comentar.

CORAZÓN CORAZA, de Mario Benedetti.

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"Melancolía", por Edvard Munch.

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza        

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

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04/04/2007 01:22 Autor: Juanjo. #. Tema: LiTErATURA No hay comentarios. Comentar.


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