Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
Resumen
- 06/02/2008 01:15 - Carnaval en el insti.
- 09/02/2008 10:37 - Una Marilyn de Arturo.
- 09/02/2008 23:16 - Charla literaria en el IES Torre del Palau.
- 12/02/2008 20:07 - Margarita.
- 14/02/2008 20:00 - Primavera no tarda.
- 16/02/2008 00:48 - Paredes de amor.
- 18/02/2008 19:49 - Diz que...
- 19/02/2008 22:33 - El vuelo de la gaviota.
- 22/02/2008 22:22 - Un par de apuntes sobre el Antiguo Testamento.
- 23/02/2008 11:42 - La vida debería ser al revés.
- 24/02/2008 00:46 - Para ganarle algo de tiempo al tiempo.
- 26/02/2008 22:41 - Cuarentón.
Carnaval en el insti.

En el IES Torre del Palau -para qué vamos a negarlo-, nos lo montamos bien durante la semana de carnaval. Este es el esquema con que encaramos nuestra terrorífica semana pasada: lunes: uñas, labios y ojos pintados de negro; martes, cicatrices; miércoles, vendajes; jueves, vestidos de negro; y, por fin, el viernes...

Una Marilyn de Arturo.

Arturo es un chico estupendísimo del bachillerato social, aunque seguro que no desdeciría en el artístico a juzgar por su genio y delicadeza en el tratamiento informático de imágenes. No es esta que he elegido la de mayor virtuosismo, pero mi mitomanía me puede.
Gracias, Arturo.
Charla literaria en el IES Torre del Palau.

Siempre he albergado el convencimiento de que, si cada persona acertase a tener entre sus manos el libro adecuado, todos seríamos lectores. Pero como quiera que no existe el libro que, cual piedra filosofal de la cultura, convierta en lectores a cuantas personas llegue, la tarea de atinar qué libro ha de ser para qué individuo resulta harto complicada. Y es ésta una de las máximas preocupaciones que, como profesor de lengua y literatura, tengo.
Recuerdo que, a principio de curso, Josep Giralt -colega en el Departamento de Lenguas y novelista en cierne- propuso que la única lectura no prescriptiva de las del currículo de bachillerato fuese "Me refiero a los Játac", novela con que Carlos Peramo había ganado el II Premio Bruguera de Novela.
La propuesta de Josep contaba además con un aliciente: la más que probable visita del autor a nuestro instituto para dar una charla a los alumnos. Y, efectivamente, el pasado miércoles de carnaval, Carlos Peramo estuvo entre nosotros. Con verbo llano y tono desenfadado, nos habló del oficio de escritor y del proceso de creación de una novela. Hizo numerosas referencias a la historia de los Játac y satisfizo la curiosidad de los bachilleres, sobre todo en cuanto al grado de ficción y de realidad que ofrecen sus hechos y personajes. Sin duda, fue una excelente forma de humanizar la figura del escritor, de liberarla del encierro del antropónimo impreso en la cubierta de un libro y corporeizarla.
Siendo yo todavía universitario -doctorando, si mal no recuerdo- tuve la placentera fortuna de que Joaquín Marco y Anna Caballé me llamasen para colaborar en la organización de un encuentro de escritores hispanoamericanos que iba a llevar a cabo la UB. Jamás olvidaré aquella mágica sensación, aquel dulce y sordo sobrecogimiento con que estrechaba la mano a escritores como Ángel González, Bioy Casares, Bryce Echenique, Álvaro Mutis, Jorge Edwards o Vargas Llosa. Cierto es que faltaban Gabo u Octavio Paz; pero, ante semejante elenco, enseguida no importó. Para entonces, yo ya tenía la literatura muy adentro , recorriéndome las entrañas. Sin embargo, a los dieciséis años no había conocido aún escritor alguno; mis alumnos me llevan una considerable ventaja en ello.
Confío en que a alguno de ellos el encuentro con Carlos Peramo le haya abierto o ensanchado el gusto por la literatura. No sé si su novela habrá tenido ese poder filosofal a que me refería al principio de este escrito, no obstante me consta que elegirla fue un acierto. En líneas generales, los chavales la han degustado -por fortuna, no pocos eran ya previamente lectores en firme-.
Margarita.

Qué fresca tu sonrisa
margarita
con tu sol corazón
y tus blancas alitas
margarita
lanza al aire tu sí
lanza al aire tu no
qué perfume de brisa
margarita
con tu aliento limpio
y de rocío una gota
margarita
calla al aire tu sí
calla al aire tu no
margarita.
Primavera no tarda.

Rama de almendro en flor, de Vincent Van Gogh.
Camino de Can Boada, en una curva del recorrido, un último árbol, ya en flor, me dice lo que el paisaje fuese antes de mí y del asfalto de la curva.
No es la carretera el Duero, ni la curva un meandro. No es el árbol un olmo ni un ciruelo, sino un almendro. Y el recorrido no conduce, pese a algunas tardes azules, al alto Espino. Enseguida el horizonte se abre a La Mola, que no es el Moncayo, y a una primavera que no tarda, distinta a la que ilumina la epístola a Palacio.
Me gusta tener en las trincheras del pensamiento a la literatura; pero también, en la retaguardia.
Paredes de amor.

¿Quién, alguna vez, no ha escrito en una pared o inscrito en un árbol un te amo? No hace falta más, sin duda; pero qué hermosa, esta pintada de que habla Eduardo Galeano en su Libro de los abrazos: "Cómo gasto paredes recordándote".
Perdón por haber presupuesto sin derecho: acaso la pintada no refiera el amor a una mujer o a un hombre, sino a la patria, pues se halla a la salida de Santiago de Cuba.
Y, ya puestos, qué decir de esta otra, panamorosa, en las alturas de Valparaíso: "Yo nos amo".
Pues eso.
Diz que...
En un exceso de cariño, la buena de Sakk me ha otorgado este premio "bloguero":

Recuerdo que abrí el A Contraluz como banco de pruebas en que adiestrarme. Se trataba de luego ser capaz de tutorar una experiencia TIC con alumnos del instituto. Dicha experiencia fue llevada a cabo, pero esta página permaneció durante largo tiempo inerte. Luego, Bel me animó para comenzar a nutrirla. Lo cierto es que, a día de hoy, todavía no acierto a darle un sentido -si es que ha de tenerlo- a eso de ir asomándome de pronto en tarde a esta ventana. Tengo claro, sí, que sigo en el empeño por la misma razón por la que, por ejemplo, se decide ir al gimnasio, esto es, entreno. Mi colega en el Departamento, Josep Giralt, se encargaba hace apenas unos días de explicitarme tal razón que, pese a evidente, era a mi entendimiento sólo implícita. En fin, eso y también algo del espíritu al que la propia Sakk, impenitente hacedora de palabras, hacía referencia en uno de sus últimos artículos.
El vuelo de la gaviota.

Fotografía tomada por Michbucana.
Este mediodía alguien me ha dado dos noticias; inevitablemente, una buena y otra mala. La buena era que apenas quedan tres días para que se acabe la precampaña electoral; la mala, que apenas quedan tres días para que comience la campaña electoral.
La imagen que acompaña estas palabras no es publicidad subliminal, huelga decirlo. Quería no olvidar esa hermosura tan mediterránea del vuelo azul de una gaviota. A poco, otros azules tras otras gaviotas vendrán a saturarme. Será entonces cuando piense que, en realidad, esta ave es carroñera. De momento, la mía dirige su vuelo hacia la izquierda.
Un par de apuntes sobre el Antiguo Testamento.
Apunte primero, de Ángel González:
ESO LO EXPLICA TODO.
Ni Dios es capaz de hacer el Universo en una semana.
No descansó el séptimo día.
Al séptimo día se cansó.

Apunte segundo, del Diario de Adán y Eva de Mark Twain:
FRAGMENTOS DEL DIARIO DE ADÁN.
Lunes.- Este animal nuevo, de larga cabellera, está resultando muy entremetido. Siempre merodea en torno mío y me sigue a donde yo voy. Esto me desagrada; no estoy acostumbrado a tener compañía. Debería quedarse con los demás animales. El día está nuboso y sopla viento del Este; creo que tendremos lluvia. ¿Tendremos? ¿Nosotros? ¿De dónde he sacado yo esto de nosotros? Ya caigo. Así es como habla el animal nuevo. [...]
Miércoles.- Me construí un cobijo para defenderme de la lluvia, pero no hubo modo de que lo disfrutase yo solo y en paz. Se metió el animal nuevo, y ante mis intentos de expulsarlo de allí, empezó a derramar agua por los agujeros que le sirven para mirar, y luego se los secó con el revés de sus garras, y dejó oír un ruido semejante al que hacen los demás animales cuando sufren. ¡Si no hablase! Porque siempre está hablando.
DIARIO DE EVA.
Domingo.- [...] Me produce la impresión de un animal más inclinado al descanso que a cualquier otra cosa. A mí me cansaría tanto descanso. Sólo el estarme sentada mirando al árbol me fatiga. ¿Para qué servirá? Nunca le veo hacer nada. [...] Al descubrir que sabía hablar, despertóse en mí un nuevo interés por él, porque me gusta la charla; yo no dejo de hablar en todo el día, hablo hasta en mis sueños, y resultó muy interesante; pero lo sería doblemente si tuviese otro a quien poder hablar; sería capaz de estarme dale que dale sin acabar nunca, si así me lo pedían.
Jueves.- Mi primera pena. Ayer esquivó mi encuentro, y pareció desear que no le dirigiese la palabra. Me resistí a creerlo, y pensé que se trataba de una equivocación; me encantaba estar con él, me encantaba oírle hablar. ¿Cómo, pues, podía ser que él se mostrase hosco conmigo, no habiéndole dado yo ningún motivo? Pero resultó al fin cierto. Me alejé, pues, y me senté solitaria en el lugar donde lo vi por vez primera la mañana en que fuimos hechos, cuando yo no sabía qué era él y lo miraba con indiferencia; ahora me resultó aquel un lugar tristísimo; hasta las cosas más pequeñas me hablaban de él, y yo tenía el corazón en llaga viva. Yo no comprendía con claridad el motivo, porque era un sentimiento nuevo; yo no lo había experimentado hasta entonces, era un completo misterio para mí, y no acertaba a explicármelo.
Pero al llegar la noche se me hizo insoportable la soledad, y me dirigí al refugio nuevo que él ha construído, con el propósito de preguntarle en qué le había ofendido y cómo podía corregir mi error, ganándome de nuevo su cariño; pero el me plantó fuera del refugio, en medio de la lluvia, y ésa fue mi primera pena.
Moraleja primera: el Mundo es imperfecto.
Moraleja segunda: Nadie es el otro. Y si hay diferencia de sexo de por medio, menos aún.
La vida debería ser al revés.
En un comentario a una de las últimas entradas de Sakk, me referí a la obra de Jardiel Poncela Cuatro corazones con freno y marcha atrás. En ella, la idea de desandar el camino de la vida —esto es, pasar de la vejez a la adultez y de ahí a la juventud, la adolescencia, la infancia...— se nos presenta como una experiencia poco deseable, pese al tono netamente humorístico que tiene la comedia.
Casualidad de las casualidades, acabo de recibir de mis buenos amigos Ramón y Mary un correo electrónico en el que me adjuntaban el siguiente texto de Quino. También es humorístico, claro; sin embargo, el tono es de todo en todo optimista.

Se debería empezar muriendo y, así, ese trauma está superado.
Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día.
Después, te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.
A continuación, en tu primer día de trabajo, te dan un reloj de oro.
Trabajas 40 años, hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.
Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y te preparas para empezar a estudiar.
Luego, empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.
Y los últimos 9 meses, te los pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service, etc.
Y al final, abandonas este Mundo en un orgasmo.
Para ganarle algo de tiempo al tiempo.
La última entrada escrita por mi querido amigo Jrd en su bitácora hacía referencia a la más insidiosa lacra de la modernidad: la falta de tiempo.
Otro buen amigo, Iván, me ha dado a conocer una serie de simples trucos con los que ir ahorrando unos minutillos. Después de todo, a cualquiera le gusta ganar tiempo para luego poder tranquilamente perderlo.
TRUCO 1 o cómo pelar patatas en un santiamén.
TRUCO 2 o cómo tranquilizar al bebé en tiempo récord.
En fin, son los sprintcuts. Tienen la estética propia de los programas que la tele emite a esas indefinidas horas en que los noctámbulos se despiden entre sí dándose las buenas noches, mientras que los primeros trabajadores se desean buenos días al salir a la calle. En cuanto a sus contenidos, acostumbran a tener un ámbito doméstico: abrir botellas sin abridor, desvestirse, enfriar latas de refresco, pelar huevos duros, atarse las zapatillas... Los hay que sorprenden, pero también los hay que ¡pse!
De todas formas, si decidís que los sprintcuts son una pérdida de tiempo y, por tanto, pervierten su propio sentido; o si no creéis que vuestra rutina sea tan atareada..., pues nada, total, Augusto ya sentenció sabiamente: Festina lente —en realidad, el emperador citaba el adagio griego equivalente: Speude brades—, lo cual viene a ser más o menos aquel vísteme despacio, que tengo prisa que todos hemos oído decir a nuestras madres y abuelas desde los tiempos de Napoleón —o de Carlos III o Fernando VII, que a todos se les atribuye la expresión—.
Cuarentón.

Hoy alguien citaba a Cesare Pavese:
A partir de los cuarenta, a cada uno se le pone la cara que merece.
Me he mirado en el espejo:
¡¿?!
Quizás -he pensado- tras dos años, estoy demasiado acostumbrado a mi merecida cara y no acierto a interpretar valor o signo algunos. Se me ha ocurrido entonces buscar la primera fotografía que hubiese reflejado, hace un par de años y pico, mi recién estrenada cara merecida. Bien, pues ésta es.
¡¿?!



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